Cristo Sumo y Eterno Sacerdote PDF Imprimir E-mail
Escrito por Pbro. Isidro Payán Meléndez   
Viernes, 23 de Abril de 2010 17:19
1. Preámbulo: Año Sacerdotal y quincuagésimo Aniversario.

 

Hay dos grandes motivos para volver nuestros ojos, nuestra mente y nuestros afectos a Jesucristo, el Señor; gran modelo de los pastores.

  El primer motivo es que estamos viviendo el Año Sacerdotal proclamado por el Santo Padre Benedicto XVI.

Hay otro motivo que estamos a punto de celebrar los cincuenta años de la iniciación del servicio y atención a los sacerdotes enfermos, incapacitados y mayores de edad. Es muy oportuno el reflexionar sobre el sacerdocio supremo de Jesús, pues es el príncipe de los pastores (1 Pedro 5,4)

Después, en otros momentos, tomaremos el tema del sacerdote que funge como delegado de Cristo, el Señor (2 Cor. 5,20). 

2. Cristo Sumo y Eterno sacerdote

Este título de Jesús sólo aparece en la carta a los Hebreos. En el Antiguo Testamento hubo un sacerdote lleno de misterio y de unción. Fue Melquisedec, cuyo nombre significa rey de justicia y que era sacerdote de Dios Altísimo. Era rey sacerdote.

Su origen es totalmente desconocido. Aunque era rey de Salem, (ahora Jerusalén) no se narra, ni se aclara de dónde viene, de dónde procede ni cuándo muere. El es la figura del Hijo de Dios, el sacerdote que permanece para siempre. (Hebreos 7,3) Brotará de allí la conciencia del “sacerdocio eterno según el orden de Melquisedec”.

El capítulo 7 de la carta a los Hebreos nos va llevando a la contemplación del sacerdocio de Jesucristo. La enseñanza sobre su sacerdocio eterno y de su pontificado supremo es un tema recurrente. De su primera fuente: Génesis 14, 18, ya se repite en el versículo 4 del salmo 109. (Concordantiae Bibliorum Sacrorum, F. P. Dutripon, editado en París en 1884).

3. El Verbo-Jesús, como Melquisedec, es desconocido en su origen.

Melquisedec fue figura de Jesucristo, que también es rey de la paz y sumo pontífice (Heb 5, 1 y 5), De Jesús se desconoce su origen celestial, pues el Padre verdadero del Hijo del Hombre no es visible. Dios le dice “Tu eres mi Hijo, hoy mismo te he engendrado” (Salmo 2,7 y Hebreos 5,5). “Este es mi Hijo, mi elegido, escúchenlo” (S. Lucas 9.35).

Evidentemente su origen divino es desconocido para sus adversarios y Jesús les dice: “Ustedes no saben de dónde vengo ni a dónde voy” (S. Juan 28,14).

Ofrenda novedosa. Es la que presenta el rey-sacerdote de Salem después de la victoria de Abraham. Es distinta, no era conocida anteriormente. No sacrifica ni ovejas ni bueyes, como la hacían los demás sacerdotes de Israel. En aquel momento, circunstancial por la victoria, Melquisedec ofrece pan y vino. Y a su vez, recibe la décima parte de los despojos obtenidos del triunfo de Abraham.

Es como el anticipo de la cena en la que Jesús presenta, consagra y ofrece pan y vino en la víspera del supremo sacrificio de su vida (S. Lc.22, 19 y 20).

Podemos adentrarnos más en la revelación del supremo sacerdocio de Jesucristo. El no se atribuye esa dignidad. Le viene del Padre (Heb 5,5 y 6). Y en los días de su vida ofreció su sacrificio con lágrimas y grandes clamores. (Heb 5,7).

4. Cristo es Sumo Sacerdote y víctima a la vez.

El mismo se ofrece, compadecido de nosotros, como víctima. “Nuestro sumo sacerdote no se queda indiferente ante nuestras debilidades, por haber sido sometido a las mismas pruebas que nosotros, pero, que a él no lo llevaron al pecado” (Hebreos 4,15)

Y no llevaba sangre de chivos o de novillos, sino la suya propia….Movido por el Espíritu se ofreció a Dios como víctima sin mancha. Y con su sangre purifica nuestros pecados. (Heb 9,12 y 28).

5. Para poder realizar su sacrificio necesitaba encarnarse.

Cuando Jesús viene para iniciar su misión tiene ante sí el anuncio del salmo 40 que le dice a Dios, su Padre: “Tú no quisiste ni sacrificio, ni ofrenda, sino que me formaste un cuerpo. No te agradaron los holocaustos ni los sacrificios por el pecado. Entonces dije: mira, aquí vengo… cumpliré, oh Dios, tu voluntad”. Y más adelante la carta repite todas esas afirmaciones y sella el párrafo diciendo de nuevo “Aquí estoy para hacer tu voluntad”.

En la multicitada carta no se concibe el sacerdocio sin la ofrenda hecha a Dios, donde establece y dice (5,1 y 8,3) que todo sumo sacerdote es para ofrecer dones y sacrificios. De hecho el sacerdocio de Cristo se ha consumado en una ofrenda sacrificial, siendo siempre solidario con los hombres…. (Cristo es nuestro Sacerdote, Albert Vanhoye, S. J. pág. 37).

Es bueno cerrar esta reflexión del gran sacerdocio de Jesús con las mismas palabras de Hebreos 7,26 “Tal convenía que fuera nuestra sumo sacerdote: santo, sin ningún defecto ni pecado, apartado del mundo de los pecadores y elevado por encima de los cielos”.  

Actualizado ( Lunes, 22 de Noviembre de 2010 17:58 )
 

Your are currently browsing this site with Internet Explorer 6 (IE6).

Your current web browser must be updated to version 7 of Internet Explorer (IE7) to take advantage of all of template's capabilities.

Why should I upgrade to Internet Explorer 7? Microsoft has redesigned Internet Explorer from the ground up, with better security, new capabilities, and a whole new interface. Many changes resulted from the feedback of millions of users who tested prerelease versions of the new browser. The most compelling reason to upgrade is the improved security. The Internet of today is not the Internet of five years ago. There are dangers that simply didn't exist back in 2001, when Internet Explorer 6 was released to the world. Internet Explorer 7 makes surfing the web fundamentally safer by offering greater protection against viruses, spyware, and other online risks.

Get free downloads for Internet Explorer 7, including recommended updates as they become available. To download Internet Explorer 7 in the language of your choice, please visit the Internet Explorer 7 worldwide page.