| Implicaciones Pastorales de la Previsión Social del Clero |
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| Escrito por Pbro. Juan Pereyra Nieves |
| Jueves, 27 de Mayo de 2010 10:07 |
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Estamos en un mundo desacralizado y, hasta cierto punto, alejado de Cristo y de su mensaje de salvación.
La tarea de todo presbítero es atraer a todos a Cristo, camino, verdad y vida (Juan 14,6), porque Él es el único Salvador del mundo ayer, hoy y siempre. Y para que Cristo sea reconocido y aceptado como el enviado del Padre, como Salvador y Redentor de los hombres, es preciso que los cristianos vivamos de tal manera unidos en una verdadera fraternidad cristiana, que los demás, que no han reconocido a Cristo como su Salvador y Redentor, al ver el tenor de vida de los presbíteros puedan pedir su incorporación a los que han sido salvados (cfr. Hechos 2.47); es decir volver a sus prácticas cristianas, o reconocer a Jesucristo como su único Salvador. El Papa Juan Pablo II en la Encíclica “Ut Unum Sint” N° 9 nos dice que la clave para lograr ese testimonio es precisamente el hacer la unidad en Cristo. Y dice que esa unidad no es “accesoria”, sino que está en el centro mismo de su obra, y que “no equivale a un atributo secundario de la comunidad de sus discípulos”, porque “pertenece al ser mismo de la comunidad”. Que “Dios quiere la Iglesia, porque quiere la unidad y en la unidad se expresa toda la profundidad de su ágape”. Nuestra unidad presbiteral no consiste únicamente en formar parte del presbiterio de una diócesis o de la nación o del mundo. El ser ordenado presbítero es el fundamento de la unidad presbiteral, como el bautismo es el fundamento de la unidad cristiana. Pero no basta ser bautizado o ser presbítero para decir que formo parte de la comunidad eclesial o presbiteral. Es necesario participar afectiva y efectivamente en lo pastoral y en la fraternidad sacerdotal manifestada en la preocupación por el bienestar físico, psíquico, material y espiritual de cada uno de los presbíteros de cualquier edad, de cualquier diócesis del mundo. Creer en Cristo significa querer la unidad; querer la unidad significa querer la iglesia; querer la iglesia significa querer la comunión de gracia que corresponde al designio del Padre desde toda la eternidad. Este es el significado de la oración de Cristo: ‘Ut unum sint’. Y como esta unidad debe ser visible y palpable a todos los demás, es necesario que se concretice en acciones que puedan ser observables. A esta exigencia responde el anhelo de hacer efectiva la previsión social sacerdotal, para que se ponga en práctica el lema que dice: que “los mejor dotados deberán ayudar a los menos favorecidos”. (Cfr. Nueva Enciclopedia Temática Tomo VII, pág. 282). Es loable el esfuerzo y el empeño de todos los presbíteros de las diócesis de México que con perseverancia y constancia, año con año, han estado aportando, desde hace muchos años, lo que les correspondía dar, aun privándose de cosas convenientes; y poder así participar en la obra que pretende proporcionar a los hermanos sacerdotes el bienestar al que tiene derecho todo ser humano. Dios premie la actitud y la responsabilidad de todos los hermanos presbíteros que con solidaridad y caridad sacerdotal han hecho posible la actuación del CCyAS. Dios los Bendiga. |
| Actualizado ( Jueves, 07 de Abril de 2011 12:17 ) |








