Magisterio de la Iglesia PDF Imprimir E-mail
Escrito por Administrator   
Lunes, 08 de Marzo de 2010 12:05
Decreto “Christus Dominus”
Recomienda a los obispos el cuidado integral de sus sacerdotes para que estén siempre atentos al servicio del Reino de Dios: “En el ejercicio de su oficio de padre y pastor, sean los Obispos en medio de los suyos como los que sirven; buenos pastores, que conocen a sus ovejas y a quienes ellas también conocen; verdaderos padres, que se distinguen por el espíritu de amor y solicitud para con todos (…) Abracen siempre con particular caridad a los sacerdotes, ya que éstos asumen parte de sus deberes y solicitud, que tan celosamente cumplen con diario cuidado, teniéndolos por hijos y amigos, y, por tanto, prontos siempre a oírlos (...) Estén solícitos de las condiciones espirituales, intelectuales y materiales de ellos, a fin de que puedan vivir santa y piadosamente y cumplir fiel y fructuosamente su ministerio”. (nº 16).
Decreto “Presbiterorum Ordinis”
“Téngase siempre en cuenta el ejemplo de los creyentes de la primitiva Iglesia jerosolimitana, en que lo tenían todo en común (Hch 4, 32) y a cada uno se le repartía según sus necesidades (Hch 4, 35). (…) En cuanto fuere posible, se constituya en cada diócesis o región un fondo común de bienes, con que puedan los Obispos satisfacer a otras obligaciones con personas al servicio de la Iglesia, y por cuyo medio las diócesis más ricas puedan ayudar a las más pobres, de suerte que la abundancia de unas supla la indigencia de otras. Este fondo común conviene también se constituya, primeramente, de los bienes que provienen de las oblaciones de los fieles, pero también de otras fuentes, que determinará el derecho”. (nº 21).
“Además, en las naciones donde no está aún adecuadamente organizada la previsión social en favor del clero, procuren las Conferencias episcopales que, atendidas siempre las leyes eclesiásticas y civiles, haya instituciones diocesanas, incluso federadas entre sí, o instituciones establecidas a la vez para varias diócesis, o una asociación fundada para todo el territorio, por las que, bajo la vigilancia de la Jerarquía, se provea suficientemente, ora a la llamada prevención y asistencia sanitaria, ora a la debida sustentación de los presbíteros que sufren enfermedad, invalidez o senectud. Los presbíteros, por su parte, ayuden a la institución erigida, movidos de espíritu de solidaridad para con sus hermanos, tomando parte en sus tribulaciones”. (nº 21).
Directorio para el Ministerio y la Vida de los Presbíteros
“El profundo y eclesial sentido del presbiterio, no sólo no impide sino que facilita las responsabilidades personales de cada presbítero en el cumplimiento del ministerio particular, que le es confiado por el Obispo. La capacidad de cultivar y vivir maduras y profundas amistades sacerdotales se revela fuente de serenidad y de alegría en el ejercicio del ministerio; las amistades verdaderas son ayuda decisiva en las dificultades y, a la vez, ayuda preciosa para incrementar la caridad pastoral, que el presbítero debe ejercitar de modo particular con aquellos hermanos en el sacerdocio, que se encuentren necesitados de comprensión, ayuda y apoyo”. (nº 28).
“Independientemente de la edad, los presbíteros se pueden encontrar en «una situación de debilidad física o de cansancio moral». Éstos, ofreciendo sus sufrimientos, contribuyen de modo eminente a la obra de la redención, dando «un testimonio signado por la elección de la cruz acogida con la esperanza y la alegría pascual». (…) El Obispo y sus sacerdotes jamás deberán dejar de realizar visitas periódicas a estos hermanos enfermos, que podrán ser informados, sobre todo, de los acontecimientos de la diócesis, de modo que se sientan miembros vivos del presbiterio y de la iglesia universal, a la que edifican con sus sufrimientos”. (nº 96).
Exhortación Apostólica Postsinodal “Ecclesia In America”
“Se trata de un amor que no es exclusivo y no puede ser pues interpretado como signo de particularismo o de sectarismo; amando a los pobres el cristiano imita las actitudes del Señor, que en su vida terrena se dedicó con sentimientos de compasión a las necesidades de las personas espiritual y materialmente indigentes”. (nº 58).
Carta Pastoral de la CEM: “Del Encuentro con Jesucristo a la Solidaridad con Todos”
“Ecclesia In América afirma que toda la Iglesia está llamada a promover, a partir del Evangelio, la construcción de una «cultura globalizada de la solidaridad» que haga presente, con el pensamiento y el testimonio de la vida, el amor de Cristo”. (nº 209).
“Construir dicha cultura implica para nuestras iglesias particulares el deber de la recíproca solidaridad y de compartir nuestros dones espirituales y los bienes materiales con que Dios nos ha bendecido, favoreciendo la disponibilidad de las personas para trabajar donde sea necesario”. (nº 210)
“Todo esto reclama de nosotros una verdadera conversión pastoral que nos conduzca a la más profunda comunión fraterna y solidaria”. (nº 213).
“Para el cristiano, la solidaridad es el ejercicio de la caridad que lo santifica, lo dignifica y lo hace participar activamente en la construcción de la comunidad. (…)  Esto quiere decir que cuando la solidaridad cristiana inspira y anima a la familia, a la sociedad, a la cultura y a la Nación, éstas crecen en humanidad, se tornan sujetos de su propio destino y evitan convertirse en objeto de uso o de abuso”. (nº 225).
“(…) La solidaridad tiene que trascender las iniciativas meramente momentáneas para que funja realmente como sostén de la sociedad como sujeto. Este es el camino para que una cultura y una civilización basadas en el amor sean posibles dentro de la historia”. (nº 226).
Exhortación Apostólica “Pastores Gregis”
“El Obispo ha de tratar de comportarse siempre con sus sacerdotes como padre y hermano que los quiere, escucha, acoge, corrige, conforta, pide su colaboración y hace todo lo posible por su bienestar humano, espiritual, ministerial y económico. (…) El Obispo ha de mostrar también su cercanía fraterna a los que se encuentran en la misma situación por enfermedad grave u otras formas persistentes de debilidad, ayudándolos a «mantener vivo el convencimiento que ellos mismos han inculcado en los fieles, a saber, la convicción de seguir siendo miembros activos en la edificación de la Iglesia, especialmente en virtud de su unión con Jesucristo doliente y con tantos hermanos y hermanas que en la Iglesia participan de la pasión del Señor».(…) Asimismo, el Obispo debe seguir de cerca, con la oración y una caridad efectiva, a los Sacerdotes que por cualquier motivo dudan en su vocación y su fidelidad a la llamada del Señor, y de algún modo han faltado a sus deberes”. (nº 47).
Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos: “Apostolorum Successores”
"A los presbíteros no les debe faltar cuanto corresponde a un tenor de vida decoroso y digno, y los fieles de la diócesis deben ser conscientes que a ellos corresponde el deber de atender a tal necesidad. (...) Es necesario, además, disponer que puedan beneficiarse de la asistencia social, "mediante la cual se provee adecuadamente a sus necesidades en caso de enfermedad, invalides o ancianidad". Esta justa exigencia de los clérigos podrá ser satisfecha también a través de instituciones interdiocesanas, nacionales e internacionales. (...) Con ánimo paterno, el Obispo vigile con discreción la dignidad del alojamiento y el servicio doméstico, ayudando a evitar también la apariencia de abandono, o de extrañeza o negligencia en el tenor de vida personal, lo que provocaría daño a la salud espiritual de los presbíteros. No olvide de exhortarlees a utilizar el tiempo libre para sanos entretenimientos y lecturas culturalmente formativas, haciendo uso moderado y prudente de los medios de comunicación social y de los espectáculos. Favorezca, además, que cada año puedan tener un periodo suficiente de vacaciones". (n° 80).
Actualizado ( Miércoles, 08 de Septiembre de 2010 14:58 )
 

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